martes, 12 de enero de 2016


Sale de la oficina a la misma hora que de costumbre, se dirige hacia el auto que
está en estacionamiento del edificio, llega a su vehículo, abre su bolso saca un
manojo de llaves y abre la puerta,una vez dentro del auto y con las manos en
el volante se queda mirando fijamente la nada, sus ojos no parpadean.


  CLARA



Clara es una mujer de una belleza singular , su rostro moreno, con grandes ojos
cafés, cejas arqueadas muy bien delineadas, con una sonrisa encantadora, sus labios
gruesos y carnosos dejan al descubierto una dentadura perfecta.Largos cabellos
erizados cubren sus hombros sensualmente, sus pechos redondeados y exorbitantes
de grande pezones, su abdomen trabajado y hermoso,cintura perfecta, su trasero
firme y colosal, piernas esculpidas, sensuales como ninguna. Pasa horas en el gimnasio,
después del trabajo, su cuerpo reclama atención.
Es una mujer dulce, delicada, divertida, no tiene problemas con nadie, ni prejuicios
de ninguna clase, no fuma ni toma alcohol , le gusta leer a Cortazár, en el silencio de
su habitación, desnuda sobre las suaves sábanas de su cama , es verano hace calor,
una hoja del ventanal a medio abrir, un suave viento entra y acaricia su piel. Su lectura
la envuelve, penetra su ser, sus ojos fijos en las letras , su reloj avanza lentamente,
ni un murmullo, nada se mueve ni siquiera las negras cortinas de su ventanal.
No tiene novio, nunca se caso, no le gustan los compromisos, ni tener que andar explicando
lo que hace y lo que no.
Hace mucho tiempo que no está con un hombre, que no siente el aliento de él en su cuello,
ni su miembro penetrándola, hace mucho que no deshace un nudo de corbata, ni desabrocha botones de camisa, ni le quitan a ella su sostén mientras le acarician su morena piel, suavemente como a ella tanto la enloquece, hace mucho que no siente el pesado cuerpo de un hombre sobre el suyo, ni lamen su vagina, ni muerden sus pezones, ni la obligan a hacer lo que no quiere, hace tiempo  que las llamas del placer no queman su piel, ni huele el dulce nectar que tanto la enciende, hace tiempo que nadie besa sus labios apasionadamente descubriéndola, despojándola de ropas y de inhibiciones.
Clara deja su libro al costado de su cuerpo desnudo, cierra sus ojos, muerde sus labios, lleva sus manos hacia su vientre, rosa su clítoris ,gime ,sus piernas se apartan una de la otra, sus sábanas se humedecen con el sudor de su cuerpo jadeante, la sed y el apetito rompen el silencio, mientras el viento fresco de la madrugada besa sutilmente un negro y enorme dildo que espera pacientemente las manos húmedas de Clara...


J ALBERTO ARÉVALO ESCRITOR.




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