miércoles, 27 de julio de 2016

Una vez alcoholizada, la amarro a su cama.
Primeo sujeto sus manos a cada lado de
su cuerpo, un cordón apretaba sus muñecas al respaldar de madera.
Después siguió por sus piernas, hizo lo mismo
que con sus manos, solo que los tobillos eran sujetados 
por cadenas que venían debajo de la cama.
Todo estaba minuciosamente calculado.
Vendó los ojos de la joven con una tela negra que olía
a rosas recien cortadas.
Luego, muy lentamente, fue descubriéndola...
Su cuerpo era un fruto rojo, que se deshacía en los labios,
a medida que se iba degustando.
Siempre la amo, toda su vida deseo este momento.

--Eva, mi amor...Al fin estámos juntos--

La joven perdida en su embriaguez, no tenia reacción.
Primero, lamió sus pechos, su boca retenía el aliento,
sus dientes mordían suavemente aquellos erguidos pezones,




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